Es raro ver como funcionamos, cuando sufres demasiado el
cerebro reacciona intentando aislarnos de la causa que nos produce dicho
daño, así nos pasa por ejemplo cuando vemos a otro ser humano sufrir, estamos
tan acostumbrados a ver el dolor ajeno que ya nos parece algo rutinario. Cada
uno reacciona de una manera distinta, algunos pasamos de canal en canal para no
ver qué cosas suceden, muchas veces saturados de malas noticias. Ayer intenté
hacer lo propio pero no siempre se consigue lo que se quiere... lo vi a última
hora de la noche dibujantes masacrados, intente pasar de canal ¿qué me importa?
pero no pude, hablaba uno de los ahora difuntos revindicaba la libertad de
expresión, sabía lo que se jugaba y a pesar de todo, allí estaba él, ellos. No sé
por qué pero me invadió una sensación de odio y asco y diré hablando con brocha
gorda que pedí que su Dios bajase y fulminara a su querido pueblo a todos y
cada uno. Por un minuto así pensé. Al momento por asociación me asaltaron
imágenes de niños muertos, mujeres masacradas y sentí vergüenza sí, pero de mí mismo por ponerme a
la misma altura que esa gentuza y recordarme que por las acciones de unos pocos
no podemos juzgar a todo un pueblo. No creo que nada se arregle con decir esto,
los políticos darán el pésame, la televisión dará mensajes de apoyo, que ya
mañana nadie se acordará y seguiremos con nuestras vidas y rutinas. Pero hoy al
menos fueran quien fuera esa gente están en mi cabeza.
jueves, 8 de enero de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por comentar, un saludo cordial